Se cree que la momia es la de un extraterrestre.

En el desolado desierto de Atacama, en Chile, los arqueólogos desenterraron una peculiar momia de apenas 15 centímetros de altura. Esta diminuta figura, caracterizada por un cráneo cónico y huesos inusualmente rígidos para su tamaño, ha provocado un intenso debate y fascinación en la comunidad científica.

La momia, que más tarde recibió el nombre de Ata, fue adquirida por el empresario español Ramón Navia-Osorio, quien encargó al investigador Steven Greer que realizara radiografías y tomografías computarizadas para analizar el esqueleto de Ata. Greer, fundador del “Proyecto Divulgación”, que se centra en descubrir verdades sobre los ovnis, la inteligencia extraterrestre y los sistemas avanzados de energía, estaba ansioso por ahondar en los misterios de Ata.

Algunos científicos se atreven a afirmar que Ata podría ser un ser extraterrestre. Esta especulación cobró impulso en 2003, cuando los análisis revelaron desviaciones significativas de la anatomía humana típica. A pesar de la pequeña estatura de Ata, similar a la de un feto, sus huesos exhibían características similares a las de un niño de seis años.

Greer proporcionó muestras de médula ósea al inmunólogo Garry Nolan de la Universidad de Stanford para que realizara la secuenciación del ADN. Los hallazgos de Nolan confirmaron que el material genético de Ata era humano. Sin embargo, las anomalías genéticas presentes en el ADN de Ata seguían siendo un enigma que cuestionaba la noción de que se trataba de un ser humano común y corriente.

El análisis de Nolan identificó mutaciones en siete genes relacionados con el desarrollo humano, que probablemente contribuyeron a las anomalías esqueléticas de Ata. Planteó la hipótesis de que la combinación de estas mutaciones dio lugar a las graves anomalías óseas observadas en Ata, lo que sugiere que podría haber sido un feto muerto o un neonato que murió poco después del nacimiento.

Aunque muchos científicos aceptan la conclusión de Nolan y consideran que el misterio de Ata está resuelto, otros se muestran escépticos. Steven Greer sostiene que los orígenes de Ata aún no se comprenden del todo y sigue dudando de que pueda ser extraterrestre.

El genetista Alkuraya, del Centro de Investigación Rey Faisal, señaló que es muy poco frecuente que múltiples mutaciones provoquen enfermedades y que es sumamente improbable que se presenten siete mutaciones genéticas simultáneamente, como en el caso de Ata. Este punto de vista alimenta los debates actuales sobre la verdadera naturaleza de Ata.

A pesar de los hallazgos científicos, el enigma de Ata cautiva la imaginación, desdibujando las fronteras entre la deformidad humana y la posibilidad extraterrestre. En el plano humanitario, existe un consenso entre los científicos en contra de la explotación comercial de los restos de Ata. Abogan por el regreso de la momia a Chile, para garantizar que Ata pueda descansar en paz en su tierra natal.

La enigmática momia de Ata: ¿extraterrestre o anomalía humana?
En el desolado desierto de Atacama, en Chile, los arqueólogos desenterraron una peculiar momia de apenas 15 centímetros de altura. Esta diminuta figura, caracterizada por un cráneo cónico y huesos inusualmente rígidos para su tamaño, ha provocado un intenso debate y fascinación dentro de la comunidad científica.

La momia, que más tarde recibió el nombre de Ata, fue adquirida por el empresario español Ramón Navia-Osorio, quien encargó al investigador Steven Greer que realizara radiografías y tomografías computarizadas para analizar el esqueleto de Ata. Greer, fundador del “Proyecto Divulgación”, que se centra en descubrir verdades sobre los ovnis, la inteligencia extraterrestre y los sistemas avanzados de energía, estaba ansioso por ahondar en los misterios de Ata.

Algunos científicos se atreven a afirmar que Ata podría ser un ser extraterrestre. Esta especulación cobró impulso en 2003, cuando los análisis revelaron desviaciones significativas de la anatomía humana típica. A pesar de la pequeña estatura de Ata, similar a la de un feto, sus huesos exhibían características similares a las de un niño de seis años.

Greer proporcionó muestras de médula ósea al inmunólogo Garry Nolan de la Universidad de Stanford para que realizara la secuenciación del ADN. Los hallazgos de Nolan confirmaron que el material genético de Ata era humano. Sin embargo, las anomalías genéticas presentes en el ADN de Ata seguían siendo un enigma que cuestionaba la noción de que se trataba de un ser humano común y corriente.

El análisis de Nolan identificó mutaciones en siete genes relacionados con el desarrollo humano, que probablemente contribuyeron a las anomalías esqueléticas de Ata. Planteó la hipótesis de que la combinación de estas mutaciones dio lugar a las graves anomalías óseas observadas en Ata, lo que sugiere que podría haber sido un feto muerto o un neonato que murió poco después del nacimiento.

Aunque muchos científicos aceptan la conclusión de Nolan y consideran que el misterio de Ata está resuelto, otros se muestran escépticos. Steven Greer sostiene que los orígenes de Ata aún no se comprenden del todo y sigue dudando de que pueda ser extraterrestre.

El genetista Alkuraya, del Centro de Investigación Rey Faisal, señaló que es muy poco frecuente que múltiples mutaciones provoquen enfermedades y que es sumamente improbable que se presenten siete mutaciones genéticas simultáneamente, como en el caso de Ata. Este punto de vista alimenta los debates actuales sobre la verdadera naturaleza de Ata.



A pesar de los hallazgos científicos, el enigma de Ata cautiva la imaginación, desdibujando las fronteras entre la deformidad humana y la posibilidad extraterrestre. En el plano humanitario, existe un consenso entre los científicos en contra de la explotación comercial de los restos de Ata. Abogan por el regreso de la momia a Chile, para garantizar que Ata pueda descansar en paz en su tierra natal.